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Mariscada

Cigala, marisco de cocktail

La cigala es un marisco muy abundante en el mercado gallego y se puede encontrar tanto fresca como congelada. La que se vende fresca, procede fundamentalmente de las capturas de los buques de arrastre que faenan en el Gran Sol. En el caso del producto congelado, la procedencia puede ser muy diversa, no obstante, existe la obligatoriedad de identificar en la etiqueta su origen. Las zonas en las que se encuentran son las costas africanas, el Mediterráneo y las costas de Gran Bretaña e Irlanda. También existen cigalas en las costas gallegas y suelen ser más oscuras y de mayor tamaño que las de importación.

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Como es un marisco poco resistente a la vida fuera del agua, es muy difícil encontrarlo vivo en las lonjas. Su hábitat son las aguas profundas a partir de los 50 metros y generalmente en profundidades que rondan los 300 metros, por eso la forma más habitual de capturarlos es mediante redes de arrastre.

A nivel culinario tienen una gran aceptación ya que su sabor es suave y su textura carnosa, fácil de comer y muy apropiado como complemento en cocktails y ensaladas de marisco. Sus dos grandes patas frontales tienen un exquisito sabor, aunque solo en los ejemplares más grandes se suelen aprovechar. La cigala es uno de los mariscos que aporta una mayor cantidad de proteínas (hasta un 15%) en relación al poder calórico de su ingesta.

Las cigalas medianas y pequeñas se suelen degustar cocidas, mientras que las más grandes pueden llegar a medir 30 cm y suelen ser más apreciadas cocinadas a la plancha o al horno, como si se tratase de sus primas las langostas.